Los cuidados diarios de los caballos permiten detectar y adelantarse a posibles enfermedades y dolencias que puedan tener nuestros compañeros equinos. A continuación, vamos a tratar las principales emergencias equinas y como actuar ante estas situaciones.
Antes de actuar ante una emergencia equina es muy importante poder detectar estas situaciones por ello, tenemos que recalcar algunas acciones que diariamente deben formar parte de nuestro día a día en las hípicas.
En primer lugar, la observación nadie mejor que nosotros para poder detectar comportamientos extraños en nuestros caballos. Si se observa que el comportamiento no es el normal se procederá a los siguientes pasos:
1.Comprobar la temperatura
Para ello podemos usar un termómetro de humanos, os recomiendo uno digital, los de vidrio que tenemos en casa son más complicados para manejar, teniendo en cuenta que el caballo puede estar molesto y es mejor lo más rápido. No olvidéis impregnar el extremo del termómetro con vaselina y proceder a tomar la temperatura en el recto del caballo. Tener precaución a la hora de tomar la temperatura colocaos a un lado de la grupa y mantener la cola en alto es muy posible que en un movimiento si no esta bien sujeto se caiga.
2. Observar el pulso y la frecuencia cardíaca
Estas constantes dependen de cada caballo pero es recomendable hacer un seguimiento de sus constantes para situaciones de emergencias. Para tomar el pulso a un caballo tenemos que sentirlo en la arteria facial por debajo de los carillos ( la cara interna del hueso de la mandíbula). El número de latidos se calcula de la siguiente forma: contabilizar los latidos durante 15 segundos y posteriormente multiplicarlo por 4. El resultado serán las pulsaciones por minuto.
Es verdad que en teoría parece muy fácil pero no os preocupéis si os cuesta detectar el pulso, ya que a veces en reposo cuesta de apreciarse. Por esta razón es muy importante conocer las constantes vitales de tu caballo en reposo.
Además de estas constantes habría que controlar otros aspectos como el apetito, las heces, la orina, el sudor, las mucosas o la piel entre otras. Posteriormente, trataremos estos casos en el siguiente post sobre emergencias equinas.
Fuente imágenes: The Horse

