Este post lo voy a plantear desde dos puntos de vista, el más técnico y el más personal como propietaria. Tod@s sabemos que escuchar esta palabra nos recorre un escalofrío por todo el cuerpo ¿No es cierto?
Los años de experiencia me han hecho conocedora de muchos casos y de sacar ciertas conclusiones. Pueden no ser ciertas, pero como dicen la experiencia es un grado. Desde qué tengo caballos he temido esta “enfermedad”. Mis amigos equinos no han estado exentos de sufrir cólicos y varios amagos.
Vuelvo a remarcar que las conclusiones que voy a realizar son meramente subjetivas y que seguramente serán discutidas por profesionales veterinarios, cosa que no soy yo. Conozco casos de cólicos no pillados a tiempo que han provocado la muerte de los caballos, o aquellos que se han operado y tras la operación ha sido imposible recuperarlos de la mesa de quirófano o su recuperación ha sido tan complicada que ha llevado a infosuras. Para mí las piezas claves para prevenir son basarse en una buena alimentación y ejercicio . Un caballo parado es más complicado de recuperar.
En cuanto a datos técnicos, el síndrome cólico del equino radica en las características anatómicas del tracto digestivo, constituido por 30 a 40 metros de longitud, con marcada variación del diámetro luminal y grandes porciones con escasa o ninguna fijación a la pared abdominal, como también a la labilidad del sistema neurovegetativo propio de esta especie (Fuente http://www.revistas.uchile.cl/index.php/MMV/article/view/4944/4828)

